La mayoría de nosotras o hemos hecho dietas o hemos visto hacer dieta cíclicamente a alguien cercano, especialmente en enero, antes y después del verano.

Yo llamo hacer dieta a cualquier forma de modificar la alimentación con el fin de variar intencionadamente la forma o peso del cuerpo. A veces, no se llama dieta, pero te obliga a restringir ciertos alimentos o te pone límites horarios para comer y acaba por hacerte perder peso rápidamente, lo que llaman “dietas encubiertas”.

Hace un tiempo, me di cuenta de que las dietas no funcionan. Hice un ejercicio de reflexión. Boli en mano, anoté en una línea de tiempo mis pesos y dietas. Me di cuenta de que, tras años haciendo dietas, mi peso era más alto que nunca.

Esto me hizo investigar y me enteré de que los estudios habían demostrado que solo el 3-5% de la gente consigue mantener el peso perdido más allá de 3-5 años. Y, muchos de los que lo consiguen, lo hacen a costa de mantener la restricción de por vida, desarrollando una relación alterada con la comida o sufriendo un trastorno alimentario restrictivo.

Las dietas no cumplen las expectativas de pérdida de peso

Aprendí que mi peso está condicionado por muchos factores y algunos no los puedo controlar yo. Por ejemplo, mi genética, mis cambios hormonales, efectos secundarios de tratamientos médicos a los que me he tenido que someter… La regulación de mi peso no está bajo mi total control, como no lo están otros mecanismos biológicos que determinan la cantidad de horas que necesito dormir para encontrarme bien, la cantidad de orina o heces que expulso a diario o cuántas veces respiro al día.

Entendí que cuanto más intentaba controlar mi peso, más se revelaba este mecanismo y más subía de peso después.

La regulación del peso depende más de mecanismos biológicos fuera de nuestro control que de nuestros esfuerzos

También descubrí que lo que me pasaba a mí, los estudios lo habían demostrado también: para la mayoría de personas, las mejoras en los marcadores salud física al bajar de peso son transitorias (ej tensión arterial, glucosa en ayunas o niveles de triglicéridos). Cuando el peso sube de nuevo, los marcadores de mi salud empeoraban otra vez.

Las dietas no mejoran la salud física a largo plazo

Y no solo mi salud física no mejoraba haciendo dieta, sino que sufría psicológicamente y te explico como:

  • mi autoestima variaba según hubiera cumplido las normas de la dieta y ejercicio. 
  • el día acababa bien o mal según hubiera o no cumplido la dieta o los pasos que hubiera caminado,
  • tenía una sensación desagradable por mi “aparente” falta de fuerza de voluntad al saltarme la dieta y sentía que tenía que justificarme ante los demás.
  • mis ansias de comer los alimentos fuera de la dieta se multiplicaban conforme pasaban los días.
  • Me aislaba durante la dieta. No podía hacer planes con amigos o familia, y en mi caso siempre los planes conllevan comer.

Las dietas empeoran la salud psicológica a largo plazo

Me di cuenta de que las dietas no me ofrecían la felicidad que yo buscaba, sino solo unos picos de optimismo efímeros cuando la báscula bajaba.

Sin embargo, renunciar a ellas me hacía sentir débil, me parecía (y así me lo decían) que estaba dándome por vencida o renunciando a algo maravilloso… “echándome a gorda”, con toda la losa de auto estigma que eso conlleva (no tengo fuerza de voluntad, ni autocontrol, soy adicta a la comida, nunca cambiaré…)

Las dietas no dan la felicidad soñada 

Si estás pensando en ponerte a dieta, haz balance, como yo hice y toma la decisión que consideres correcta pero no te engañes ¡ni te dejes engañar!

En los próximos post de este blog te contaré más sobre cómo he vivido yo las consecuencias de estar a dieta cíclicamente durante años y cómo he conseguido salir del ciclo de dieta.

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Te deseo un bonito día 😊

Firmado: Cualquiera de nosotras

Lo que se publica en este blog tiene fines meramente informativos o educativos, en ningún caso sustituye el consejo individualizado de un nutricionista o médico.

María Sanabdón, Dietista-Nutricionista. Especialista Trastornos de la Conducta Alimentaria. 

Si lo que acabas de leer te ha interesado y crees que necesitas más ayuda para mejorar tu relación con la comida y tu cuerpo, quizás quieras saber cómo trabajamos.

¿Te suena bien cambiar “estar a dieta toda la vida”, por “escuchar y honrar tus verdaderas necesidades”?

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